Un recorrido por las últimas salas de cine porno del DF

Un recorrido por las últimas salas de cine porno del DF

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Sobreviviendo a su extinción, en la Ciudad de México aún pueden encontrarse contadas salas de cine destinadas a la exhibición del cine porno, algunos de estos recintos conservan todavía sus antiguas marquesinas, las cuales adornan con sugestivos carteles que invitan a adentrarse y dejarse llevar a la oscuridad de sus salas para rendirse a los más cachondos y perversos placeres.

A unos pasos de Eje Central sobre la calle 16 de septiembre en el Centro Histórico de la ciudad se ubica el Cine Savoy, la sala de cine porno más antigua del DF con salas divididas para heterosexuales y homosexuales y una programación de 11 horas continúas, el cine Savoy abrió sus puertas en 1943 pero fue hasta 1970 cuando se convirtió en foco de exhibición de temáticas pornográficas.

El Cinema Río es quizá el recinto más extremo de los cines porno que aún sobreviven. Contando con dos salas, una para mujeres y otra para parejas, en las que las prácticas sexuales explícitas están permitidas, este recinto está en funcionamiento desde 1948, a lo largo del tiempo sus pantallas fueron las únicas del país en proyectar películas censuradas durante el gobierno de López Portillo.

También en el Centro de la capital se encuentra el recinto Cine Nacional. Este recinto destaca por su largo pasillo que desemboca en un amplio lobby custodiado por un alebrije, aquí se proyectan películas hasta la 7:25 de la noche con la opción de permanencia voluntaria en cualquiera de sus dos salas: la Nacional y la Pigal.

Conservando sus butacas de hierro, sus dos lunetas y a pesar de su excesivo hermetismo, el Cine Venus es uno de los lugares más icónicos para el cine porno. Pasillos adornados con carteles de desnudos, este cine ofrece proyecciones digitales y funciones de permanencia voluntaria; sus asistentes son mayormente hombres entre los 40 y 70 años.

Por: Alejandra Lomelí

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