#Pobrezafilia: discriminación, lujuria y pobreza

#Pobrezafilia: discriminación, lujuria y pobreza

Pobrezafilia

Pobrezafilia

Por: Miguel Ángel González Trujillo /

Miles de mujeres de la República mexicana, y algunas de Centro y Sudamérica, utilizan las redes sociales para mostrarse: cuerpos voluptuosos, formados en el inclemente calor de sus regiones. Algunas muestran sus genitales, otras se exhiben solamente con pequeños pantalones cortos o vestidos entallados.

La razón: algunas para mostrárselo a sus amigos o novios; otras para socializar… otras “porque sí”. Las razones son interminables, como algunas de ellas, vía mensaje Facebook y Twitter, explicaron a IZQmx.

Algunas se dieron por sorprendidas al conocer que sus fotos eran utilizadas con el hashtag #Pobrezafilia. Solamente una reconoció que sí subió una foto, pero que era de una amiga y lo hizo para burlarse.

Ahí se encuentran mujeres maduras, jóvenes y algunas adolescentes; los hombres son más tímidos para subir una foto mostrando sus atributos físicos. Sobre las menores de edad, es claro el delito de tomar las fotos de sus redes sociales para llevarlas a #Pobrezafilia.

Pero las mujeres con poca o nada de ropa no son lo característico de este hashtag, sino la composición que forman con sus “escenografías”. Los cuerpos están en primer plano y en segundo una realidad de millones de mexicanos: pobreza, escases de recursos, techos de lámina, muebles desvencijados y habitaciones en “obra negra”, ladrillos más desnudos que los cuerpos de ellas.

Todo esto ha generado la aparición de @pobrezafilia y los hashtag #Pobrezafilia #LasPutipobres #TanRicaYTanPobre

Diario hay nuevas fotos, las que -según asiduos- tienen que cumplir ciertas normas para ser #Pobrezafilia:

-Mostrar ropa barata o camisetas de fútbol.

-Imágenes de la virgen de Guadalupe, San Judas Tadeo o la Santa Muerte de fondo.

-Paredes deterioradas o en construcción.

-Colchas de sus camas muy usadas.

-Ositos de peluche viejos.

-Pero, sobre todo, que se muestre una parte de su hogar: objetos personales que denotan precarios recursos económicos.

La mayoría de ellas y ellos suben sus fotos a internet y de ahí empiezan a rodar por las redes hasta que llegan a manos de “cazadores” de estas imágenes que no dudan en subirlas directamente a #Pobrezafilia, donde los usuarios las retuitean con comentarios discriminatorios y clasistas.

Este fenómeno tiene que ser entendido en dos partes:

1.- Hay la decisión de muchas mujeres y hombres de diferentes edades de mostrarse por diferentes razones en sus redes sociales. Ellas y ellos tienen el derecho.

2.- Existe un grupo de usuarios que buscan estas imágenes por diferentes razones como atracción sexual o para denostarlos.

REDES SOCIALES Y EPICENTROS CULTURALES

Diego Álvarez Limón es propietario de una empresa –él lo describe como un laboratorio de innovación- donde analizan tendencias y tecnologías emergentes en la industria y en la economía creativa. Lo que hacen es tratar de integrarlas o de acercarlas a industrias de alto impacto.

Para Álvarez Limón, el hashtag y el Trending Topic son temas donde la sociedad está interactuando y se convierten en una tendencia. Éstos pueden ser buenos, malos y en ocasiones neutros.

Para el especialista en tendencias en redes sociales es importante revisar las etiquetas, “no dejarlas pasar y ver qué es exactamente lo que se está pensando y qué es lo que está pasando en la sociedad”.

Las redes sociales nos ayudan mucho, advierte, para detectar los epicentros culturales más atractivos.

–¿A qué te refieres a epicentro cultural? -Se le cuestiona.

–A temas ideológicos que estén pasando alrededor de algunos sectores o de algunas culturas, incluso de algunas subculturas. Al ser una tendencia negativa tal vez las marcas o las industrias lo que menos quieren es montarse en eso; sin embargo sectores de gobierno o grupos u organizaciones analizan todas estas tendencias. Me refiero en este momento, justamente a la cuestión de #Pobrezafilia.

–¿#Pobrezafilia es un hashtag fuerte?

–Por ejemplo, el hashtag de los 43 de Ayotzinapa duró meses. Hay unos que duran un día, dos días, etcétera… pero yo no me voy tanto al hecho de que dure una hora, un mes o una semana. Yo me voy más al impacto que puede tener esto a nivel sociedad, o sea la sociedad está hablando. Ya cuando la sociedad tiene esa voz y voto y se unen entre todos para generar este impacto y decir algo que está pasando alrededor… es un foco rojo donde que hay que tomar cuidado.

Por otra parte, salió por ahí un artículo justamente donde la Sedesol trataba de montarse a esta tendencia (#Pobrezafilia) para decir: bueno, voy a analizar este tipo de hashtag, voy a monitorear de cierta forma estas etiquetas que se están generando alrededor de la #Pobrezafilia para ver si en algún momento nosotros podemos ayudar. No yo, la Sedesol lo decía. Podemos ayudar a las personas que están posteando esas fotos con algún programa o algo por el estilo.

–¿Tú podrías calificarlo como malo el hashtag de #Pobrezafilia, situándonos sólo en las fotos de las y los mayores de edad?

–No es una calificación que yo pueda dar como algo bueno o algo malo.

O sea, desde una perspectiva como fuera de la tendencia por así decirlo, pues no es un tema que sea positivo, no es un tema que te dé o te genere alguna reacción como positiva. Solamente es un tema que se está dando.

Así como hay tendencias en moda, como hay tendencias en tecnología, como hay tendencias en conocimiento, la gente decide si se monta o no, y ellos deciden con qué fin y de qué forma lo van a hacer.

–¿Es un reflejo que tenemos de la sociedad esto del hashtag de #Pobrezafilia?

–Sin duda las tendencias son reflejo de lo que está pasando en la sociedad. No hablo nada más de #Pobrezafilia, hablo de las tendencias y las etiquetas en general.

Siento que #Pobrezafilia no es algo que nace a través de Twitter. Siento que eso ya estaba plasmado en alguna parte, eso ya estaba sucediendo. Entonces al llegar a redes sociales, lo que pasa es magnificarse. Así como hay 20 mil ejemplos de cuestiones que se magnifican con un video.

Antes, denunciar a un policía que era corrupto o denunciar al vecino que tiraba la basura, o a la ama de casa que maltrataba al animalito, pues tal vez antes era más complicado y era visto nada más en un sector muy pequeño. Antes tu punto de contacto y tu relación con la gente era más física, más de contacto de lo que tenías alrededor, incluso tu forma de interactuar con las personas.

Pero ahora eso lo llevas a un celular, a un video, a un esquema digital, y lo puedes magnificar en segundos. Justamente con toda esta tendencia ahora que viene en “mobile”, hablamos que del 2015 al 2019 esta tendencia se va a ir a un 20 ó 30 por ciento más.

–¿Tienes registro de que en alguna otra parte del mundo se muestre una realidad como esta?

–Fíjate que no. Este es un fenómeno que vi cuando se empezó a dar el hashtag. Nosotros tenemos a cargo unos programas que monitorean algunas tendencias para que, efectivamente, veamos a cuales, junto con nuestros clientes o colaboradores, nos podemos montar.

Entonces empezamos a detectar cuáles son positivas, cuáles son negativas, cuáles son neutras. Y ésta, cuando la detectamos, pues empezamos a ver prácticamente lo que estaba sucediendo.

Mostrar una realidad alterna a lo que éstas jóvenes están viviendo. Y como tú bien dices, toda la escenografía que hay detrás de las fotografías es brutal. Es como un contraste súper fuerte de lo que está buscando la sociedad.

–¿Al ser un reflejo de la sociedad, el Estado debería supervisar los hashtags?

–Pues sí, prácticamente lo que debería de existir es un centro de monitoreo de estas tendencias tanto positivas como negativas y empezar a reflejar acciones al entorno digital. Lo ideal es que se atienda con organismos, ya sean gubernamentales o privados, este tipo de tendencias.

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